El impacto del transporte global en la moda
Share
Cuando compras una prenda, probablemente piensas en su diseño, su precio o cómo te quedará. Lo que rara vez consideramos es el viaje que hizo antes de llegar a nuestras manos.
Una camiseta puede haber sido diseñada en Europa, confeccionada en Asia, teñida en otro país, ensamblada en otro continente y finalmente transportada en barco o avión hasta tu ciudad. Antes de llegar a tu clóset, pudo haber recorrido miles —incluso decenas de miles— de kilómetros.
La moda no solo se produce globalmente. También viaja globalmente.
La cadena invisible del transporte
La industria textil depende de una red compleja de transporte internacional:
- Materias primas que cruzan fronteras
- Fábricas ubicadas donde la mano de obra es más barata
- Centros de distribución en distintos continentes
- Envíos individuales al consumidor final
Cada etapa implica barcos de carga, aviones, camiones y embalaje adicional.
El resultado: una huella de carbono significativa que pocas veces aparece en la etiqueta.
¿Cuánto impacta realmente el transporte?
El transporte no siempre es el mayor responsable del impacto ambiental total de una prenda (la producción y el teñido suelen ser más intensivos en recursos), pero sí contribuye de manera importante a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Especialmente cuando hablamos de:
- Envíos exprés por avión
- Compras en línea con devoluciones múltiples
- Producción fragmentada en varios países
- Distribución masiva a mercados lejanos
La rapidez que exigimos como consumidores tiene un costo energético real.
El modelo del fast fashion y la logística acelerada
El fast fashion no solo produce rápido; también distribuye rápido. Las colecciones cambian constantemente y eso exige transporte continuo. Los ciclos cortos de producción implican rutas frecuentes, inventarios móviles y urgencia constante.
Más velocidad = más movimiento = más emisiones.
La moda viajera es hija de la inmediatez.
¿Existe una alternativa más sostenible?
Sí. Y comienza por repensar la proximidad.
- Apostar por producción local o regional
- Elegir marcas transparentes sobre su cadena logística
- Reducir devoluciones innecesarias
- Comprar segunda mano dentro de mercados locales
La moda circular, especialmente cuando opera a nivel comunitario, reduce significativamente la necesidad de transporte global. Una prenda reutilizada en la misma ciudad evita un nuevo ciclo productivo y logístico.
Segunda mano y reducción de huella
Cada vez que eliges una prenda de segunda mano, estás evitando:
- La producción de una nueva pieza
- El transporte de materias primas
- La distribución internacional
- El embalaje masivo
La circularidad no solo alarga la vida útil de la ropa; también acorta su recorrido.